domingo, 30 de octubre de 2011

Capítulo 9º - y al séptimo día… ¿descansó?

Crónicas de un Superpapá – posmoderno- Autor: Teti Cavo
Capítulo 9º - y al séptimo día… ¿descansó?


        Domingo, 11:25 am. Recién me despierto…me estiro…bostezo. Abro la ventana,  observo que afuera el día es maravilloso, la temperatura ideal. Dos adolescentes se besan apasionadamente sentados en el banco de la plaza; por encima de ellos como si fuese una analogía perfecta, dos pájaros lo imitan parados en la rama del jazmín chino.
       Respiro con la intención de que la primavera me llene…percibo un olor extraño pero no distingo que es, vuelvo a inhalar profundamente y siento un tremendo… olor a caca, pero tremendo!! hasta el punto de que se me activa los lagrimales. Y me sale un:

-         ¿Vale, por Díos porque hay tanto olor…?

Mi pareja que esta en la cocina me contesta.

-         Ah, si.  Ciro… mi vida, pudo hacer caquita. Menos mal. Le cambie la leche debe ser eso lo que le modifico el olorcito.

¿Olorcito?, como la madre le puede llamar con tanta ternura olorcito a esta bomba lacrimógena. Dios mío -pienso- si solo alimentado a leche le hace emanar semejante hedor ni me quiero imaginar cuando empiece con la papilla. Y continúa:

-Me olvide de tirar el pañal, debe estar debajo de la cama.

Lo busco, lo tomo y no puedo evitar una arcada, lo arrojo rápidamente a la basura no sin antes  ponerlo dentro de dos bolsas y hacerle un fuerte nudo.
Ciro me observa de su cochecito con los ojos muy abiertos. Me le acerco le doy un beso en la cabeza y le digo:

     -Cochinito. (ciro sacude sus piernitas)

 Mi pareja me sirve un mate. Le hago un gesto sacudiendo la mano, como diciendo ¡pedazo de olor! Ella se ríe, yo también. Le devuelvo el mate. Y le pregunto:

     -Amor, el tomi. ¿Dónde está?
     - Abajo jugando.
     - ¿Estás haciendo de comer?
     - Si, hice las cuatro milanesas nada más y un poco de ensalada.
Miro las milanesas antes que entren al horno, veo que son pequeñas. No puedo evitar hacer rápidamente un cálculo matemático, cuatro milanesas: una para el tomi, otra para Vale y dos para mí. No esta mal.

      -Ponele queso negrita. Y me dirijo al baño.

Escucho que se abre la puerta y entra un griterío de niños. Parecen como si fuesen veinte. Salgo del baño y veo que está mi hijo Tomás  con sus tres amigos, dos de ellos también se llaman Tomás y tienen 7 años  el otro de 5 añitos, peticito, se llama Galo tiene una cara de tremendo bárbaro. Mi hijo super excitado esta subido a una silla y hace monerías, los demás le festejan. Mi hijo grita:

-         Pá, todos se quedan a comer!!.

Se me transforma el rostro, lo primero que pienso son en las escasas y pequeñas cuatro milanesas, intento ser diplomático

-         No hijo, no pueden tienen que pedirle permiso a sus papás
-         Ya le pedimos -me contesta un Tomás-
-         Si, y nos dejaron -contesta el otro Tomás.

 Galo ya se ha servido una banana de la frutera y la come, percibe que lo miro y me dice:

-         Yo le dije a mi mamá que me quedaba acá y aprovechó y se fue con mi otro papá al parque vuelven a la tarde a buscarme.

 Me saca de onda la palabra aprovechó y me da ganas de matar a esa madre. Mi esposa me hace saber que la comida no alcanza, como si yo no lo supiera. Y en un intento desesperado de poner orden exclamo casi gritando:

-         ¡¡No. No, No…no. No y no. Tomi así no es la cosa!!!

En ese momento los tres Tomis me miran. Mi hijo se baja de la silla con cara de enojo, el otro tomi se estaba sirviendo agua y deja la botella asustado y el tercer Tomi que se dirigía a la pieza de mi hijo queda como petrificado. Galo no se da por aludido y ya ha sacado una mandarina. Me doy cuenta que el grito ha sido excesivo e intento reparar la situación:

-         A mi hijo le estoy hablando. Nos tenés que avisar Tomás. Hay cuatro milanesas nada más
-         Yo ya le avise a mi mamá me contesta el otro Tomás.
-         No estoy hablando con vos Tomi. Estoy hablando con mi Tomi. A ver -intentando poner orden- A mi hijo lo llamo tomi y a uds Tomi uno y a vos Tomi dos y los señalo.
-         Yo puedo ser Tomi 10 como Messi- me contesta Tomi 2.
-         Señor, a mi me puede llamar zafarrancho contesta el otro.

Los cuatro se matan de risa como entendiendo un código que desconozco. Galo ha abierto la puerta de la heladera y pregunta:

-         ¿Hay coca?
-         No, no hay coca Galo
-         Anda a comprar al kiosko -me aconseja-

Todos empiezan a gritar: ¡queremos coca, queremos coca, queremos coca!.  Estoy a punto de estallar y la santa de mi pareja me rescata:

-         A ver chicos, vayan a la pieza del Tomi ahí le arme una mesita, le llevo unos panchos. Coca no hay, toman agua entendieron.

Todos obedecen, solo Galo el pequeñin se queda terminando su mandarina y pregunta:

   -¿Yo puedo comer con ustedes milanesas?  ¿Alcanza?

Vale sienta a Galo en una silla y le da una palmadita en la cabeza. Traigo las milanesas. Comemos. Mi hijo viene y busca sus panchos. En la pieza se escuchan las risas de sus amigos. Antes de irse Tomas me dice:

-         Mis amigos dicen que vos sos el mejor papá del complejo y de fondo los secuaces contestan:
-         Siiii!!! Y trae los panchos que estamos cagados de hambre!

Respiro. Como. Vuelvo a respirar. Termino. Pienso:
Menos mal que mañana es Lunes.

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